Lactancia materna. EL ABC para el ciudadano y la mamá

Hacer mexico generico

Edgar M. Vásquez Garibay

Importancia de la lactancia materna

Los seres humanos llegamos al mundo con un bagaje genético único; sin embargo, existe un período crítico de mil días (270 días de embarazo y 700 días de los dos primeros años de vida) en el que somos particularmente sensibles a la interacción con el medio ambiente. Esta interacción genes-medio ambiente conocida como epigenética deja una “huella” que modifica la expresión de los genes y promueve nuestras potencialidades, o por el contrario, inhibe nuestro desarrollo y aumenta el riesgo de enfermedades agudas y
crónicas no trasmisibles, frecuentemente asociadas con la nutrición. En el lapso que transcurre entre la concepción de un nuevo ser y los dos años siguientes se «imprimen» cambios genéticos que inciden decisivamente en su futuro. En esos meses, la nutrición y el estilo de vida de la madre, primero; el amamantamiento, después; y la «nutrición perceptiva», a partir de los seis meses, cumplen un papel
fundamental. Por ello, el mejoramiento de la nutrición de las madres y sus hijos es una de las herramientas más costo-efectivas y de mayor impacto con que contamos para lograr el crecimiento y desarrollo óptimo del ser humano (1). 

Definiciones de lactancia materna 

Lactancia materna (LM): Acción de ofrecer al recién nacido leche humana directa del pecho o extraída.
Lactancia materna exclusiva (LME): el lactante es alimentado solo con leche de su madre, de una nodriza o extraída y no recibe ningún alimento líquido ni sólido, incluida el agua, a excepción de solución de rehidratación oral, gotas o jarabes de suplementos de vitaminas o minerales o medicamentos. Lactancia materna predominante: La fuente predominante de alimentación del lactante es la leche humana (incluida la leche extraída o de nodriza); el lactante puede recibir además líquidos (agua y bebidas a base de agua, jugos de fruta), líquidos rituales y sales de rehidratación oral, gotas o jarabes (vitaminas, minerales y medicamentos). Lactancia materna parcial. Alimentación con leche humana y sucedáneos (2).

El inicio de la lactancia materna es el comienzo perfecto......

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda ofrecer LME durante los primeros seis meses, tiempo en que se inicia la introducción de alimentos seguros y nutritivos mientras que la LM continúa y puede extenderse hasta el segundo año de la vida (3). Es conocido que la alimentación al pecho materno es suficiente para cubrir sus necesidades nutrimentales durante los seis primeros meses de la vida. Asimismo, la LME por seis meses y la alimentación complementaria adecuada hasta los dos años de edad junto con la continuación de la LM, son la piedra angular para propiciar un crecimiento y desarrollo óptimo del niño (4, 5). Entre los múltiples privilegios de la alimentación exclusiva al pecho materno durante los primeros seis meses de vida, se reconoce su efecto protector a la díada madre hijo contra la mayoría de los problemas de salud (5, 6). Por ejemplo, disminuye la incidencia de enfermedades infecciosas, la incidencia de enfermedades alérgicas y la prevalencia de obesidad; además, aumenta el coeficiente intelectual (7-9). La leche humana como el estándar de oro para evaluar el crecimiento y desarrollo cognitivo del lactante

Los lactantes alimentados al pecho materno son el estándar de oro contra el cual deben ser evaluados todos los métodos alternativos de alimentación con respecto al crecimiento, la salud, el desarrollo y otros resultados a corto y largo plazo. Antes, la referencia para la elaboración y configuración de las fórmulas para lactantes era la leche humana. Ahora, es necesario que también se compare el desempeño físico y cognitivo con el observado en un lactante alimentado en forma exclusiva al pecho materno (10).

La cesárea solo debería realizarse cuando es medicamente necesaria

La Organización Mundial de la Salud (11) considera que las cesáreas son indispensables en sólo 10 o 15% de los partos; sin embargo, en el ámbito mundial se efectúan aproximadamente 18.5 millones de cesáreas anuales, de las cuales la mitad son consideradas innecesarias. México se sitúa en el cuarto lugar, después de China, Brasil y EU, con el mayor número de cesáreas innecesarias. De 2009 a 2014, 46.2% de los partos fueron por cesárea (12, 13). De tal manera que alrededor de cuatro a cinco de cada diez recién nacidos son obtenidos por cesárea. Es común que con frecuencia se realicen cesáreas sin necesidad médica, lo cual expone a las mujeres y a sus bebés al riesgo de problemas de salud a corto y a largo plazo; además, se ha demostrado que dificulta el inicio y el mantenimiento de una lactancia materna exitosa (11, 14-16). 

Componentes de la leche humana (1)

La leche humana se compone por las siguientes fases: acuosa, lipídica, coloidal, membranosa y de células vivas. En estas fases existen alrededor de 200 componentes reconocidos. Durante los siete primeros días del
posparto a la leche producida se le denomina calostro. Es de color amarillo porque su contenido de carotenos es casi 10 veces mayor que el que contiene la leche madura (7.57 vs. 0.3 mg/L). Después de la primera semana, la leche cambia su composición y dos a tres semanas después tiene las características de la «leche madura». La leche humana es la fuente posnatal más importante de bacterias beneficiosas para el establecimiento de la microbiota del intestino, que en el adulto saludable alcanza cifras por encima de 1013 microorganismos y es considerada un “órgano” ajustado a nuestra fisiología (17). El microbioma contiene 100 veces más genes que nuestro propio genoma humano y desempeña funciones metabólicas e inmunológicas importantes (18). El desarrollo del microbioma durante la infancia se considera crucial (19), ya que desempeña un papel fundamental en la salud humana, facilita el metabolismo de nutrimentos y modula el sistema inmunitario (20). Las desviaciones de la microbiota se asocian con mayor riesgo de enfermedades alérgicas, inflamatorias y obesidad (21). La exposición a la leche humana es el factor posnatal más importante para la iniciación y el desarrollo del microbioma intestinal infantil. Estudios actuales muestran que la leche humana es la fuente posnatal más importante de bacterias comensales beneficiosas, con hallazgos en leche de mujeres sanas de hasta 105 cfu/ml (22).

Efecto protector de la lactancia materna contra la obesidad

Diversos estudios han demostrado que la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y su continuación con una alimentación complementaria adecuada a partir de esa edad protege al ser humano contra el exceso de adiposidad en la niñez, adolescencia y adultez temprana. Los efectos adversos a largo plazo de la aceleración del crecimiento temprano son fundamentales en el sobrepeso posterior y la obesidad. La alimentación con fórmula estimula una mayor velocidad de crecimiento posnatal, mientras que la lactancia materna promueve un crecimiento más lento y una menor probabilidad de sobrepeso y obesidad (23-25).